A los 25 a帽os del Parque de Cab谩rceno: Un proyecto de los ingenieros de Agruminsa permiti贸 eludir a la empresa la restauraci贸n ambiental exigida por la Ley de Minas ante el inminente fin de la concesi贸n
 
13/08/2015 | V. Fern谩ndez Acebo | Espacios naturales - Econom铆a y Medio Ambiente |
fotografía correspondiente al titular: A los 25 a帽os del Parque de Cab谩rceno: Un proyecto de los ingenieros de Agruminsa permiti贸 eludir a la empresa la restauraci贸n ambiental exigida por la Ley de Minas ante el inminente fin de la concesi贸n Este a帽o 2015 se conmemora el 25 aniversario de la creaci贸n del parque de Cab谩rceno. Sin datos a mano sobre las inmensas inversiones iniciales y los extra帽os mecanismos financieros que mediaron, o sobre la rentabilidad intr铆nseca actual, incluso sin entrar a ponderar el viejo argumento de sus ventajas como foco de atracci贸n tur铆stica y como imagen de proyecci贸n para Cantabria, procede, sin duda, recordar el origen de la idea y del proyecto.

Inaugurado el parque en 1989, la idea y anteproyecto ya hab铆a sido desarrollado por los ingenieros de Agruminsa en 1985. Agruminsa era la empresa que explotaba los n贸dulos de mineral de hierro con destino a Altos Hornos de Vizcaya y cuyas extracciones durante los 煤ltimos a帽os de actividad fueron simb贸licas; en tanto la empresa se esforzaba en encontrar acogida en los ambientes pol铆ticos y administrativos de Cantabria para encajar el plan de sus ingenieros de minas.

Debe recordarse a los 25 a帽os de la creaci贸n del parque zool贸gico que la creaci贸n de Cab谩rceno sacrific贸 un proyecto did谩ctico de destacado inter茅s por el que ya hab铆an pasado miles de escolares c谩ntabros, y que fue provocado tambi茅n el fracaso de declaraci贸n del Parque Natural de Pe帽a Cabarga al omitirse desde el Gobierno de Cantabria el preceptivo desarrollo de los mecanismos reguladores exigidos por Ley. Se perdi贸 as铆 la oportunidad para poner en valor el macizo de Cabarga, la atalaya y el espacio paisaj铆stico m谩s destacado de la bah铆a de Santander y de Cantabria.

Al menos cada 25 a帽os, de no sacar antes tiempo, se debiera buscar un momento para recordar y reflexionar sobre casos como 茅ste, con el fin de perfilar lo que hubieran sido los mejores dise帽os sostenibles econ贸mica y ambientalmente y evitar que en el futuro se cometan similares similares en los varios puntos calientes que ahora se proponen en Cantabria, los mejor conservados en cultura y naturaleza, con importante potencial propio como fuentes econ贸micas.

Puede verse a un cuarto de siglo de distancia, que la creaci贸n del parque de Cab谩rceno constituy贸 un punto de inflexi贸n que posterg贸 los conceptos did谩cticos y ambientales como motores y fuentes de riqueza ante la ilusi贸n del monocultivo de turismo masivo. Podr铆a decirse que en buena medida fue tambi茅n excusa para alejar de la gesti贸n de los intereses p煤blicos a un destacado sector del mundo intelectual y acad茅mico en beneficio de los intereses del grupo de especuladores del entonces incipiente 'boom de la construcci贸n', de tan nefastas consecuencias econ贸micas y sociales. Pasados estos veinticinco a帽os, y sin entrar en detalles de los protagonistas y su moralidad, los resultados econ贸micos ofrecidos a煤n no parecen aflorar, evidenci谩ndose la necesidad de una revisi贸n integral de los postulados que sustentan 茅sta y otras varias infraestructuras repartidas por la geograf铆a regional, a la vez que se hace clamorosa la demanda de redise帽os sostenibles, econ贸mica y ambientalmente.


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