La ermita prerrománica de Enterría. Alguien se tiene que ocupar.
 
26/03/2008 | Aurelio González Riancho. Centro de Estudios Montañeses | - Rehabilitación |
fotografía correspondiente al titular: La ermita prerrománica de Enterría. Alguien se tiene que ocupar. La ermita de Enterria, una de las joyas arquitectónicas prerrománicas de Cantabria, si no se toman medidas urgentes, puede desaparecer y con ella parte de nuestra historia.

Es la aldea de Enterría el más pequeño núcleo habitado del municipio lebaniego de Camaleño y probablemente el menor de Cantabria, pues en la década de los 90 contaba con un único habitante. Esta singularidad es, por si sola, motivo para dedicarla unas líneas.

Pues bien Camaleño y Enterria en particular, tienen un digno pasado y una estimable historia y nos la han legado aunque, como viene siendo habitual, ha sido olvidada pues nosotros los cántabros por algún raro estigma, procuramos borrar cualquier lazo con lo viejo, con la historia y con el patrimonio.

Cuando en el siglo VIII los musulmanes señoreaban toda la península ibérica, los cántabros y astures en el norte se mantuvieron como último reducto libre y cuando aquellos intentaron dominarlo, un pequeño ejército reforzado con los refugiados hispano-visigodos llegados del sur, les infligieron una tremenda derrota. En Covadonga las tropas sarracenas sufrieron grandes pérdidas y los sobrevivientes huyeron hacia Camaleño y según cuenta la leyenda, fueron aniquilados en el desfiladero de Cosgaya. Este grupo rebelde cantabro-astur liderado por Pelayo, sería el embrión del Reino de Asturias con Ducado de Cantabria.

Pelayo, primer monarca de la nueva dinastía frecuentaría Camaleño y también su hijo Favila que, en el año 739, cuando cazaba por esas montañas fue muerto por un oso. Algunos años después se producirían nuevos asentamientos y colonizaciones del territorio y en Enterría cuando el medievo debutaba, un caballero, levantó su torre y construyó una ermita vinculada a su linaje, conocido desde entonces como los de Enterría, probable toponimia de ese lugar.

Pues bien, diez siglos después, la olvidada aldea de Enterría aún conserva las huellas de ese pasado y están ahí para que el caminante lo descubra y lo disfrute. En una hondonada del territorio donde el Deva se dobla, aprovechando lo angosto del terreno se alza, lo que fue, la torre de Enterría, un edificio sobrio y austero, como se precisaba en aquellos tiempos belicosos, con sus aspilleras defensivas y sus anchos muros protectores y pocos metros más abajo, escondida entre árboles y matorrales, aparece la ermita, una pequeña joya olvidada de nuestro patrimonio.

La ermita de Enterría ha sido estudiada por Miguel Angel García Guinea, que explica que se trata de una construcción prerrománica o cuando menos de un incipiente románico, levantada en el siglo X u XI. Está fabricada en una buena mampostería con hileras de piedras casi paralelas, diferenciándose nítidamente un ábside, un cuerpo central y la espadaña. En el ábside cuadrado y más pequeño que el resto de la ermita, llama la atención una piedra labrada con un perfecto trenzado de tres cabos, similar a algunas que se ven en ciertas ermitas mozárabes. En el ábside una diminuta ventana rasgada, semejante a una aspillera y arqueada en la parte superior, es la única entrada de luz y da carácter al edificio. En el interior de la ermita vemos dos cuerpos bien diferenciados que se corresponden con la volumetría externa, el más pequeño o ábside cobija el altar, y se accede a él por un arco triunfal de medio punto que conserva restos de pinturas decorativas muy rústicas entre gris y azul que representan un tallo en S.

Significa esto que estamos ante una ermita que, probablemente, sobrepasa los 1.000 años, una cronología muy poco abundante en nuestra Comunidad. Es además una de las escasas representaciones que existen en Cantabria de arquitectura religiosa prerrománica, similar a algunas iglesias asturianas y por ello esta ermita debe protegerse para enriquecer nuestro patrimonio tan maltratado.

Sin embargo y aunque parezca imposible todo el conjunto está semiabandonado y probablemente pronto se perderá, pues el uso no puede ser mas descabellado. La torre sirve de cuadra para ovejas y la ermita, que tremenda realidad, ocultaba cuando la visitamos un ternero muerto. Creíamos que ya lo habíamos visto todo referente al abandono del patrimonio pero, por lo que se ve, también en esto Cantabria es infinita.

Tan sobrados estamos de ermitas prerrománicas en Cantabria? Esto no sucede en los países de nuestro entorno ¿Qué ha pasado en nuestra historia para que seamos así? ¿Quién entiende que el tan necesario y protector catálogo del patrimonio de Cantabria, que patrocinaba la Consejería de Cultura, haya suspendido su edición y de los diez volúmenes previstos sólo se hayan publicado tres?.

Hace unos días reflexionábamos con Silvia Ayestarán, presidenta de Acanto, sobre este deterioro, que afecta fundamentalmente a la zona oriental y litoral de la provincia, y al compararlo con la situación en otras comunidades, salíamos casi siempre malparados. Ante esto, muchas son las preguntas e interrogantes que necesitan respuesta; ¿En que nos diferenciamos de los habitantes de esos “pueblos blancos de Andalucía�, que los conservan tan magníficamente. ¿Qué factores sociales interactúan para que a los propios ciudadanos les interese ese mantenimiento continuado?. ¿Hay algo más que razones meramente mercantilistas (el factor turismo) para que se mantengan de esa manera?. ¿Porqué en Cantabria por el contrario estamos tirando nuestro patrimonio?. ¿Qué ha sucedido para llegar a esta situación? ¿Quién o quienes somos los responsables? ¿Todos tenemos la misma responsabilidad? Y …¿Nadie va a hacer nada?.
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