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| Qué es la Federación Acanto |
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Fundada en Santander el 22 de Noviembre de 1999, ACANTO aglutina asociaciones de Cantabria vinculadas por objetivos comunes a aspectos patrimoniales: culturales, arquitectónicos, artísticos y naturales.
Asimismo, "ACANTO" está en disposición de informar y asesorar a personas, entidades o instituciones interesadas en defender este Patrimonio, velando por la correcta práctica de actividades que puedan incidir sobre el mismo.
Pretende desarrollar una siempre positiva colaboración con las Consejerías en cada caso, Ayuntamientos y otras entidades, organizaciones y particulares que lo soliciten. A la vez exigirá de los poderes públicos el permanente cumplimiento de la ley vigente en materia de protección del Patrimonio Cultural y Natural de Cantabria, así como las modificaciones necesarias para su mejora.
Las Asociaciones miembros, mantendrán su independencia para realizar sus propias actividades en sus respectivos ámbitos, sin inmiscuirse la Federación en sus iniciativas, siempre que no contravengan expresamente los objetivos de "ACANTO". Por el contrario, la Federación prestará apoyo a las Asociaciones que lo soliciten en situaciones puntuales que desborden su ámbito local, sean de conflictividad o resolución compleja, interés general o presuman desatención por los poderes públicos requeridos.
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| Las asociaciones en defensa del patrimonio cultural y natural de Cantabria que deseen federarse pueden ponerse en contacto con nosotros a través del correo electrónico que en esta página web se proporciona. |
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Las hojas del acanto, largas y rizadas, sirvieron a los griegos de adorno para sus trajes, los muebles y los utensilios.
Virgilio nos describe el vestido de la bella princesa Helena bordado en relieve en forma de hojas de acanto.
Esta planta entró en la historia sirviendo de motivo para el capitel corintio.
Según la leyenda, había muerto la joven hija del arquitecto griego Calímaco. Este colocó sobre la tumba de la muchacha, encima de una planta de acanto, un canastillo de flores, y lo cubrió con una teja. En la Primavera siguiente, la planta se abrió camino redoblando sus esfuerzos por crecer, y sus hojas abrazaron el canastillo, se encorvaron y se cerraron hacia los extremos. Al pasar por el sepulcro, Calímaco se quedó maravillado ante aquella decoración campestre del acanto y la armonía y belleza del conjunto le inspiraron para crear el capitel de la columna corintia, correspondiendo al cesto el cuello de la columna que se pierde en las hojas y la teja, a la baldosa.
La flor del acanto es el emblema de las Bellas Artes.
Luis Ortiz de Zárate |
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